Seguridad de armas para escritores: pistolas semiautomaticas

SEGURIDAD DE ARMAS PARA ESCRITORES: PISTOLAS SEMIAUTOMÁTICAS

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Es posible que quienes nunca hemos manejado pistolas semiautomáticas antes no podamos imaginar lo peligroso que pueden ser estas armas sin ningún tipo de seguridad. Por eso hemos investigado un poco y hemos encontrado este artículo de una empresa española de armas que te puede ayudar a entender cómo funcionan y a no meter la pata con los detalles en tu historia.

Primero que todo hay que saber que las pistolas semiautomáticas son las que disparan tiro a tiro a cada acción ejercida sobre el disparador siempre que sigan manteniendo munición en el cargador. Este tipo de armas suele poseer 2 tipos de seguros: manuales y automáticos, también denominados externos e internos respectivamente.

Los seguros manuales son activados, normalmente, por el dedo pulgar del usuario del arma. Este seguro actúa, generalmente, bloqueando el canal por donde discurre la aguja percutora hacia el grano de fogón (lugar por donde asoma la aguja para percutir o impactar sobre el culote del cartucho alojado en la recámara), u ocultando o desplazando la aguja percutora, o alguna de sus partes.

Existen agujas segmentadas en dos partes, siendo una de esas partes la que se oculta o desvía al ser accionada la aleta o palanca del seguro manual. También existen seguros exteriores que actúan sobre el sistema de disparo (disparador o gatillo) y no sobre la aguja percutora. Esto sucederá, como norma general, si la aleta de seguro está instalada en el armazón o en la corredera del arma.

Entre los seguros automáticos encontramos varios tipos: seguro automático de aguja, seguro de empuñadura, seguro de cargador, seguro de caída de martillo y seguro de cierre incompleto. Al hablar de seguro automático se hace referencia casi siempre al que actúa directamente sobre la aguja percutora. Este es el seguro automático por antonomasia. Este tipo de mecanismos está presente en la totalidad de las pistolas modernas. Los mecanismos de este tipo de seguro se encuentran establecidos en el interior de la corredera, de ahí que también se les llame seguros internos.

El seguro automático siempre está activado, o sea que la aguja percutora siempre está bloqueada en su canal. Se desactiva cuando el disparador ha recorrido un considerable tramo del espacio que debe recorrer para liberar el mecanismo de disparo.

El seguro de empuñadura es aquel que impide el disparo, aún accionado el disparador (con recámara alimentada, lógicamente), si la empuñadura no se encuentra completamente asida por la mano del tirador. El hacer un completo y correcto asimiento de la empuñadura implicará, a la par, el agarre y desactivación de ese seguro. Generalmente se compone externamente de una tecla localizada en el “cuello” de la empuñadura: la “rabera”.

El seguro automático de cargador es aquel que impide el uso del sistema de disparo del arma, incluso cuando la recámara está alimentada. Con este sistema de seguridad, si el cargador no está alojado en su brocal, o estando éste alojado no lo está de modo completo, el arma no podrá abrir fuego, incluso aún teniendo la recámara alimentada con un cartucho. Los fabricantes de armas equipadas con este tipo de seguro, defendían que, si un agente de Policía estaba a punto de perder su arma en un forcejeo, simplemente liberando el cargador dejaría el arma inutilizada aunque albergara un cartucho en la recámara, evitando así ser asesinado con su propia pistola.

El sistema de caída de martillo es un sistema de seguridad que impide el disparo del cartucho alojado en la recámara. Se activa cuando el arma cae al suelo y su martillo, estando en posición de “montado” o abatido, recibe un golpe directo. Esto es posible, generalmente, gracias a un sistema de dientes ubicados en la base interna del martillo. Esos dientes impiden que el martillo acabe tocando la cola del percutor. Otro método es el que también usan algunos revólveres: la interposición de masas, o sea, una pequeña pieza que impide que el martillo toque la aguja percutora, hasta que el disparador no esté oprimido de modo completo y correcto.

Mecanismos de seguridad de cierre incompleto. Este sistema impide que la pistola produzca el disparo si la corredera no está completamente obturada sobre el armazón. A veces, durante la secuencia de disparo se produce el incompleto acerrojamiento del arma, siendo muchas veces responsabilidad de la calidad o cantidad de la pólvora que posee el cartucho (carga de proyección). Otras veces, el incompleto cierre lo produce el tirador, quien sostiene el arma de forma débil durante la secuencia de tiro. En ocasiones, incluso antes de abrir fuego, se activa de modo automático este sistema. Esto ocurrirá por culpa directa del operario, el cual puede que, por acompañar la corredera en su recorrido de cierre, impedirá el correcto y completo “sellado de mecanismos”. Por ello, los instructores insisten en que se deje avanzar la corredera por su propia inercia. También un exceso de suciedad en el arma puede provocar que el cierre no se produzca completamente.

Desde el punto de vista práctico y táctico, el uso de los seguros manuales en armas de seguridad o defensa no debería existir. Esas aletas de seguro, existentes en correderas o armazones, pueden ser activadas de modo involuntario en el peor instante. En casi todos los entrenamientos se producen situaciones de desenfunde rápido que provocan, por culpa de los nervios, activaciones involuntarias de los mecanismos de seguridad del arma. Ese percance puede ser letal si se produce en el curso de un enfrentamiento real. Esto puede ocurrir cuando se desenfunda y se empuña el arma con estrés.

Pero sobre todo se conocen muchos casos en los que, de modo involuntario, se activó el seguro de aleta al tratar de montar el arma para alimentar la recámara. Esto es muy frecuente que ocurra en situación de estrés máximo, más aún cuando la aleta de seguro va instalada en la corredera de la pistola.

Con los eficaces seguros automáticos que hoy montan las pistolas modernas, y con la adecuada mentalización y formación, la necesidad del seguro manual no existe. El problema es que no existe esa adecuada formación en la materia. Por esta falta de formación, los profesionales precisan, “psicológicamente”, de la presencia de seguros manuales en sus armas, incluso cuando no saben sacarles todo el partido.

Como considero que no lo puedo escribir mejor, ya que no es un tema que manejo, me he tomado el atrevimiento de transcribir las partes que considero son las más importantes para crear el artículo. Como no quiero tomarme ningún crédito que no sea mío respecto a la autoría, les recomiendo que vean el link a la fuente de dónde lo saqué, que está mucho más completo y agrega casos que podrían servir en el momento de crear la historia, y de paso vean el resto de artículos interesantes que tienen.

Tomado de
Imagen: Ken (vía Flickr)
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