GUÍA DE EDICIÓN: CUANDO CORTAR UNA ESCENA QUE NO FUNCIONA

Agregar escenas que no sirven es algo muy común en los escritores novatos. Las escenas sin sentido destruyen el ritmo de una historia como si fueran un poni aprendiendo a caminar. Por suerte, este tipo de escenas de más son fáciles de reconocer si te pones en la tarea de buscarlas.

Aquí hay algunas preguntas que te debes hacer para identificarlas más fácilmente:

1- ¿Si elimino esta escena, las siguientes escenas serán diferentes?

Una trama atrapante es como una roca cayendo por una ladera. Cada parte construye la anterior y ayuda a que la historia avance hasta estrellarse contra el suelo al final. Si tu escena muestra a esa roca tomarse un descanso y de paso disfrutar de un cappuccino lo que logra es distraer a los lectores de la historia.

2- ¿El personaje involucrado recordará este momento en 10 años?

Esta pregunta es especialmente importante para las historias enfocadas en el punto de vista del o de los personajes. Una escena que deje una impresión fuerte en el personaje al que estas siguiendo en la narración lo empujará para llegar un poco más lejos en el camino del crecimiento personal. Una escena a de otro día normal en el trabajo no lo llevará a ningún lado.

3- ¿Hay tensión o conflicto en mi escena?

Peleas, batallas, secretos, engaños ¡De eso está hecho el entretenimiento! Tu escena debe ser o tener un conflicto entre el personaje que sigues y la fuerza que se le opone (o persona), así sean solo dos gatitos peleándose.

Si dices ‘NO’ a dos o más de los puntos anteriores ¡Córtala!

Tranquilo, hasta acá podemos escuchar tus gritos. Sabemos que no es fácil, ya que lo más difícil de remover una escena es que el escritor lo haga. Amas esas escenas, si no fuera así no estarían ahí.

Entonces ¿qué otras opciones tienes?

-Agregar conflicto a la escena si no tiene ninguno. Por lo general puedes hacerlo transformando un dialogo normal en una discusión. Toma a las personas que no están haciendo nada, pero que aparecen en la escena y haz que sean hostiles hacía tu personaje.

-Combina dos escenas débiles: Toma la trama de una y agrégasela al desarrollo de personaje de la otra.

-Resume los puntos importantes: Si la escena es importante para la trama, escribe un párrafo resumiendo lo que sucedió, así la historia puede seguir y tú te deshaces de escenas que no valen la pena.

Si todo lo anterior falla corta la escena y recíclala en otro trabajo. No desperdicies tu trabajo.

Las tres preguntas

Lo ideal es que cada escena de tu historia tenga un ‘sí’ como respuesta a las preguntas anteriores. Un simple ‘sí’ con la primera pregunta, un ‘¡Sí!’ con la segunda y un ‘¡Oh Dios, sí!’ con la última. Así es como una historia engancha al lector.

Imagen: Mark Hunter (vía Flickr)
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