LOS PENSAMIENTOS DE TUS PERSONAJES Y CÓMO PUEDEN APORTARLE A LA NARRACIÓN

Un pensamiento es un dialogo que tu personaje tiene con sí mismo. Al igual que en la vida real, es imposible que otros personajes puedan escuchar lo que piensa (claro, a menos que en tu mundo se puedan leer las mentes), dejando ese privilegio reservado para él y el lector. Por lo que, a menos que decida revelar a los demás lo que sucede en su mente, nadie podrá reaccionar a lo que dice.

Pero ten cuidado, recuerda que normalmente, por más de que revelemos nuestros pensamientos, muy pocas veces dejamos que nuestro interlocutor se acerque a ellos sin censura. Es muy probable que los amantes y las personas enojadas digan lo que piensan sin medirse, pero para la mayoría de nosotros, en circunstancias normales, no es común compartir cada uno de los pensamientos que se cruzan por nuestra cabeza. Piensa que si fuera así, hablaríamos sin parar. En esto la intimidad juega un papel importante, ya que exponer a plenitud lo que ocurre dentro de nosotros nos hace sentir vulnerables, desnudos o desprotegidos.

Sin embargo, cuando hablamos de personajes, como lectores tenemos un acceso total a su mundo interior (claro, si el narrador nos lo permite), y esto nos hace conocer no solo el flujo de sus pensamientos, sino también su dialogo interno. Gracias a eso podemos darnos una idea más completa y más real de quién es, de sus contradicciones, sus temores o sus inquietudes.

Los pensamientos y los diálogos internos le dan al lector una perspectiva del personaje que no puede obtener al verlo solo desde el exterior

Como dije hace un momento, cuando tienes acceso al interior de un personaje, tienes acceso a su esencia. Conoces la verdad de lo que sucede con él, conoces su oscuridad y sus sueños. Las emociones que teme demostrar a otros o la fuerza de su espíritu, y eso genera empatía y conexión con el lector.

Los pensamientos y los diálogos internos pueden usarse para elevar el nivel emocional de una escena

Cuando vemos a una madre abrazar a su hijo y decirle que todo está bien, mientras que por dentro sabe que no es así y que no tiene ningún tipo de esperanza, podemos ver el amor que le tiene al niño. Accedemos a sus sentimientos y la necesidad que tiene de protegerlo de una realidad dolorosa.

Los pensamientos de un personaje también pueden aligerar una escena

Un personaje sarcástico que se traga una respuesta con humor inapropiado, y que muestra a quienes le rodean una imagen de sí mismo totalmente diferente a la que le revela al lector es un personaje contradictorio que crea conexión.

¿Cómo puedo transmitir los pensamientos y el dialogo interno de mis personajes?

Primero, el personaje debe ser el personaje del punto de vista de la escena. A menos que estés escribiendo desde un punto de vista completamente omnisciente (lo cual es bastante inusual en  esta época) no puedes estar entrando y saliendo de la cabeza de cada uno de los personajes. Y mucho menos hacerlo en la misma escena. Así que más te vale no mostrarnos los pensamientos del perro cuando los protagonistas discuten, a menos, claro que el perro sea el personaje del punto de vista.

¿Recuerdas cuando te dije que los seres humanos no decimos todo lo que pensamos y que eso está muy bien? Bueno, como estas escribiendo y cuentas con el límite de la atención de tus lectores así como de hojas impresas, es bueno que SOLO te concentres en aquellos pensamientos que ayuden a avanzar la trama. De nada nos sirve enterarnos que tu personaje se está preguntando si lo que acaba de pasar fue una mosca o una abeja, a menos que tenga que ver con el conflicto de la escena, el conflicto principal o el desarrollo del personaje. Déjanos leer pensamientos que nos revelen algo importante, que nos hagan sentir.

1- Usa cursivas y etiquetas de pensamiento

Para una narración tradicional en tercera persona puedes usar cursiva para indicar que tu personaje está pensando o está teniendo un dialogo interno. Las cursivas envían una señal al lector de que aquello que lee no es algo hablado.

Sin embargo, esta técnica puede llegar a crear una distancia narrativa en que el lector se sienta por fuera de los personajes y de la escena. Algo así como viendo la acción a través de una ventana y no desde dentro de la habitación.

Aunque una etiqueta sola (pensó, divagó, etc.), sin cursiva, también puede funcionar y ayudará a identificar al propietario del pensamiento.

2-Usa cursiva sin etiquetas de pensamiento

Cuando has dejado en claro quién es el personaje del punto de vista, puedes usar la cursiva sin recurrir a las etiquetas de pensamiento. Los lectores entenderán que ese personaje es el que está revelando sus pensamientos. Esto acorta la distancia narrativa y permite al lector sentirse más cerca de los eventos de la historia.

El uso de las cursivas permite al escritor tratar a los pensamientos como si se trataran de un dialogo, como cuando el personaje se habla a sí mismo. De esta manera puedes usar los verbos en presente incluso si llevas tu narración en pasado, o el personaje puede referirse a un ‘yo’ o ‘nosotros’ incluso si la historia está contada en tercera persona. Lo que sea que hagas con un dialogo hablado, también lo puedes hacer en un dialogo pensado.

3-No usar cursiva ni etiquetas

Ésta es la opción que la mayoría de los escritores han usado a lo largo del tiempo. No siempre, pero es la que aparece más seguido. Si la opción anterior acortaba la distancia narrativa, esta los hace más. Puedes eliminar el uso de la cursiva si usas un personaje en primera persona o, en tercera persona, cuando utilizas un punto de vista profundo. Como el lector sabe y siente que está en la mente del personaje, no hay necesidad de usar ningún tipo de ayudas para demostrar que el personaje habla consigo mismo.

Sin embargo tal vez notes que en más de una ocasión necesites usar las etiquetas por el tipo de efecto que quieras crear, o el ritmo de la narración. Pero la mayoría del tiempo puedes prescindir de él.

Nota: En las historias con un punto de vista omnisciente los lectores necesitaran diferenciar los personamientos del narrador de los pensamientos del personaje, especialmente cuando el narrador tiene la costumbre de dar sus opiniones y cuando quieres mostrar los pensamientos del narrador y el de varios personajes en una misma escena.

Para un punto de vista en primera persona los pensamientos darán la sensación de que el personaje está reportándose con el lector.

Ten en mente:

-Nunca uses comillas cuando estás usando pensamientos. Es mejor que lo reserves para los diálogos que son vocalizados, de esta manera los lectores tendrán cómo identificar cuando se habla o cuando se piensa.

-Una vez escoges un método es importante que seas consistente con él durante toda la historia. La consistencia permite que tus lectores puedan sumergirse en la ficción. Cambiar constantemente de método lo único que hará será distraer al lector.

 

Esperamos que este artículo te sirva para mejorar tus historias y profundizar a tus personajes. Si te sirvió la información, alegra nuestro día con un ‘like’. No olvides seguirnos en redes sociales para tener más consejos de escritura y ayudas para escritores.

Cuéntanos como te pareció el artículo o cuál es el método que utilizas para escribir los pensamientos de tus personajes. ¡Nos encanta escuchar tus anécdotas!

Imagen:Loreto Gatica Figueroa (vía flickr)

 

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