4 RAZONES POR LAS QUE ES IMPORTANTE COMENZAR TU HISTORIA

Los inicios, los horribles y difíciles inicios…

Luego de haber pasado una buena cantidad de horas de nuestra vida haciendo un esquema de lo que se trata nuestra historia y de cómo va, nos enfrentamos con el paso que nos separa a los escritores de resto de los mortales de este mundo: empezar a escribir.

Algo que a simple vista parecería ser muy fácil -teniendo en cuenta que este es nuestro oficio- pero que en verdad es bastante complicado, especialmente cuando estás empezando.

Es un problema sencillo de arreglar aunque complejo, ya que muchas veces pensamos que ese incio, ese primer acercamiento que tenemos con nuestra historia, es el abrebocas para enganchar a nuestros lectores.

No estás equivocado: la forma cómo comienza tu historia es muy importante en el momento de atrapar a quien te lee, pero en este momento, en este primer borrador, no nos importa si a alguien le gusta nuestro trabajo o no -ya que nadie va a leer la mayoría de cosas que entran acá-.

Las primeras palabras que escribas de tu novela son solo tuyas, luego, cuando empieces tu proceso de edición, podrás hacer que esas palabras que en un comienzo te pertenecían solo a ti puedan ser disfrutadas por alguien más.

No te preocupes por eso aún, cada cosa a su tiempo.

Ahora que estás empezando, lo mejor que puedes hacer es pensar que ese primer capítulo que inicias va a ser muy importante en tu proceso como escritor ya que gracias a él podrás:

1-Darte cuenta de que oficialmente estás escribiendo una novela

Acabas de –o estas por- pasar de estar planeando una novela, organizando lo que va a suceder o pensando en lo que vas a escribir a sentarte a realmente hacerlo y ese es un gran paso en tu vida.

Trabaja en desarrollar hábitos diarios de escritura y aprende cómo hacer que hagan parte de tu rutina.

2-Aprender acerca de tu protagonista

Una cosa que vas a aprender con el tiempo es que los personajes tienen vida propia, a su manera.

No importa todo lo que te hayas matado anotando los rasgos de su personalidad en una hoja, si ellos no quieren ser como los estabas pensado no lo serán.

Eso es algo que solo puedes descubrir al empezar a escribir tu novela.

Al hacer el ejercicio de desarrollar tus ideas empezarás a intimar con tu protagonista de una forma más seria: ya no será nada más un dechado de rasgos anotados y uno que otro dibujo, ahora será alguien mucho más real. En la medida en la que vas escribiendo empezarás a notar cosas que antes no te había planteado como la forma en la que se ríe o interactúa con otros; tal vez hasta descubras le gusta desayunar leche con chocolate antes de que amanezca.

Poco a poco empezará a brotar su historia y una que otra anécdota que no habías planeado y eso está perfectamente bien -por más de que todas las probabilidades indiquen que nada de eso superará el segundo borrador-.

3-Meterte en el problema

Al comenzar tu historia puede suceder que decidas ir al grano con el conflicto sin ninguna introducción o que gastes todo el primer capítulo en hablar de otras cosas que no tienen mucho que ver con aquello que va a suceder a continuación -pero que a ti te parece pertinente-.

Sin importar tu situación es importante que uses el inicio de tu primer borrador para plantear el conflicto de tu historia y eso es algo que solo puedes lograr cuando empiezas a escribir.

Luego, cuando hayas escrito la última palabra de la novela y vuelvas sobre tus pasos, podrás analizar si la forma como lo abordaste fue la indicada.

Recuerda que tienes otros tantos borradores para hacer de tu trabajo una obra de arte, así que no hay afán.

Déjate llevar por tus dedos sobre las teclas del computador.

4-Escribir el segundo capítulo

El primer capítulo tiene que ayudarte a escribir el segundo, así de simple.

Es el primer paso para completar el logro de escribir una novela, algo que simplemente tiene que estar ahí. El objetivo del primer capítulo es el de ayudarte a comenzar para que así puedas continuar con tu historia ya que si no existe un primer capítulo no va a existir un segundo ni un tercero.

Una vez que tu cerebro se da cuenta que comenzar a escribir no es tan terrible –es decir, sale de su zona de confort-, será más fácil continuar hasta terminar con el trabajo que tienes pendiente y en la medida en la que te vayas adaptando al cambio, poco a poco, las cosas se harán más divertidas.

No tienes que presionarte mucho buscando la perfección cuando recién te sientas a plasmar tus ideas. Es muy posible que en tu mente tengas una imagen de cómo quieres que quede una vez que hayas terminado, pero eso es algo que no será posible si no das el primer paso y empiezas.

Así que, ¿qué esperas para empezar?


Esperamos que este artículo te sirva para motivarte a empezar tu historia. Si te sirvió la información, alegra nuestro día con un ‘like’. No olvides seguirnos en redes sociales para tener más consejos de escritura y ayudas para escritores.

Si nos faltó algo, ayúdanos a completarlo. ¡Nos encanta escuchar tus anécdotas!

Imagen: Nick Webb (vía flickr)
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