5 TIPS PARA ESCRIBIR MEJORES METÁFORAS

«Palabrotas»

Así era como una de mis profesoras de la universidad se refería a los nombres con los que se denomina los recursos literarios o tropos, como los son las metáforas.

Al igual que hacen los sacerdotes cuando se enfrentan a los exorcismos, nuestra intención en este texto es que entiendas a quién te enfrentas cuando se habla ellas y que, gracias a eso, le puedas quitar la categoría de «palabrota» y aplicarlas a tus trabajos como todo un pro; algo así como desenmascarar al demonio para poder vencerlo.

¿Me acompañas en esta cruzada?

¡Genial!

Entonces, ¿Qué son y cómo puedes sacar provecho de ellas?

Nuestras amadas -y tan usadas- metáforas no son más que comparaciones que muestran el parecido entre dos objetos diferentes en un contexto determinado sin hacer una mención directa al objeto al que se refiere.

Por ejemplo:

«Tus ojos son como estrellas» no es una metáfora porque hace referencia al objeto que se compara, que en este caso son «tus ojos». Pero si decimos algo como «las estrellas de tu rostro», al no hacer mención directa de los ojos, podemos considerar que estamos ante este recurso.

Parece fácil, ¿verdad?

El problema está en que si las usas bien, pueden aportarle mayor valor a tu escritura, pero si las usas mal, no podrás volverte otra cosa más que un hazmerreir.

Para que eso no pase y seas un ‘master’ de las metáforas, te recomendamos que:

1-No abuses

A todos nos gustan los dulces, pero si comemos muchos y de los mismos nos empalagamos -eso, a menos que estés hecho de algodón de azúcar y a ti los dulces te pasen como agua de manantial, pero las personas normales tendemos a tener un límite para esas cosas-.

Con las metáforas sucede lo mismo: cuando las encontramos una vez, las leemos acompañadas de un coro de ángeles, pero cuando terminamos encontrándonos con tres metáforas por párrafo en un libro de 500 páginas, bueno, la cosa es a otro precio y no faltará el que tenga que salir corriendo a vomitar porque simplemente su cuerpo no puede consumir más de lo mismo.

2-Las hagas apropiadas para el tema del que estás hablando

Si el tema de tu historia está relacionado con la tristeza, puedes usar metáforas relacionadas con la lluvia, con el silencio, el frio o algo que te evoque el sentimiento que estás tratando de desarrollar en tu historia.

Si de casualidad te parece que lo más ‘cool’ en ese contexto sería meter papas fritas con salsa de tomate por algún lado como metáfora, pues déjame decirte que es muy probable que la embarres: existen muchas posibilidades de que la comparación dañe todo el ambiente que creaste hasta el momento de una manera tan abrupta que, si te continúan leyendo, no te tomarán en serio.

3- Sean sutiles

Las mejores metáforas son esas que pasan desapercibidas cuando lees, si las haces muy obvias el lector sentirá que estás intentando resaltarlas con un letrero de neón titilante que diga algo como: «¡Mira!, estás a punto de leer mi genialidad en temas metafóricos!».

Si bien eso no está mal, cuando lo haces con sutileza es más probable que quien te lea continúe con la imagen que quieres evocar por mucho más tiempo, algo similar a lo que sucede cuando el frio te cala los huesos y por más de que desees no puedes sacártelo por un buen rato.

4- Evita los clichés

¿Por qué decir «las perlas de tu boca» si puedes pensar en una nueva forma de referirte a los dientes? – A veces solo que los llames por su nombre queda mejor-.

Saber cómo referirte a las cosas sin decir lo que otros han dicho hace parte de encontrar tu voz como escritor.

Recuerda tener en cuenta los temas. Si por ejemplo quieres hablar de la voz cálida de un personaje, que además es un músico, puedes apelar al tema de la música para hacerlo:

«Cuando hablaba era como escuchar una vieja canción, de esas que son familiares y pegajosas».

5- El valor de una metáfora es subjetivo

Así que no te estreses y sigue tus instintos. Si quieres comprar su corazón con un huevo frito, hazlo. Entre más trabajes, te darás cuenta que cada vez te saldrán más fáciles y de mejor calidad. Lo importante es que no te detengas.


Esperamos que este artículo te sirva para escribir mejores metáforas. Si te sirvió la información, alegra nuestro día con un ‘like’. No olvides seguirnos en redes sociales para tener más consejos de escritura y ayudas para escritores.

Si nos faltó algo, ayúdanos a completarlo. ¡Nos encanta escuchar tus anécdotas!

Imagen: ECohen (vía flickr)
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