TRUCOS PARA CALENTAR TU CEREBRO ANTES DE PONERTE A ESCRIBIR

¿No te has dado cuenta que cuando pasas un largo rato escribiendo tu cerebro empieza a ponerse lento? Como que te cuesta seguir tecleando con coherencia y por eso terminas metido en Facebook o twitter enterándote de los últimos chismes de la farándula, embobándote con los videos de gatitos –es que son taaaaan tiernos- o simplemente bajando y bajando en plan autómata sin retener casi nada de lo que ves.

Tal vez, el problema está en que no calentaste tu cerebro antes de empezar.

¡Espera! Pero, ¿eso de calentar no es para los deportistas?

Así como cuando haces ejercicio necesitas calentar para no lesionarte, cuando vas a usar tu cerebro es bueno calentarlo primero para hacer que rinda lo máximo posible: como cuando te preparas para una maratón necesitas acondicionarte para poder dar lo mejor de ti en la carrera, cuando pasas horas y horas escribiendo también necesitas prepararte.

Si quieres aprovechar al máximo el tiempo en el que te sientas a escribir, sería bueno que fueras preparando un ritual de escritura -como el de las brujas en sus reuniones nocturnas, muajaja-.

Haz algo para separar tu tiempo de escritura del resto de tu tiempo

Crear una distinción clara entre el tiempo que gastas en comer, asear tu casa, pasarla con tus seres queridos -y ese otro montón de cosas que hacen parte de tu vida diaria- y el tiempo que planeas utilizar en tu escritura es algo realmente simbólico.

Cuando te metes en esta burbuja de escritura le estás diciendo a tu cerebro: «No más distracciones, es tiempo de trabajar».

¿Cómo puedes lograrlo?

1-Entrando a un lugar en el que te sientas más cómodo para escribir

Cuando entras a un lugar que puedes considerar sagrado condicionas tu cerebro a comportase a la altura. De esta forma puedes hacer un trato contigo mismo en el que, mientras te encuentres ahí, no vas a dejar entrar ninguna otra distracción –como las redes sociales- ni algún problema a tu cabeza.

Usa tu lugar creativo como una fortaleza contra las dudas y los pensamientos problemáticos, haz que sea un lugar positivo y seguro.

2-Enfócate

Tómate un momento para pensar en el trabajo que tienes que hacer y las metas que quieres lograr en tu sesión de escritura.

Sin importar si quieres rezar, meditar, echarte un tarro de agua fría en la cabeza o ponerte al revés por un rato, trata de aclarar tu mente de las preocupaciones antes de empezar a trabajar en aquello que ya decidiste que ibas a hacer.

3-Encierra tus preocupaciones y pierde la llave

¿Ya te dije que mandes esos pensamientos negativos y esas preocupaciones lejos de tu lugar de escritura?

Cuando tienes muchos pensamientos negativos rondando por ahí tus ideas creativas se van a esconder del susto. No solo eso: si el tiempo que tienes para escribir lo gastas pensando en las facturas, en el próximo examen o en si eres un buen escritor o no, dejarás de lado eso que se supone que deberías estar haciendo que es escribir tu libro.

Toma aire y sácalos mientras te dedicas a trabajar, luego tendrás tiempo de llorar por la suerte del personaje de la novela que estas mirando.

Recuerda que tu trabajo mejorará si mantienes tus ojos en tus metas y en tus objetivos; en la medida en la que tu foco mejora, tu escritura también lo hace.

Prepárate para exprimir tu creatividad al máximo

Ahora que ya entraste en tu lugar de escritura y alejaste de tu mente todas esas preocupaciones que no te dejan trabajar bien, ¿Qué sigue?

¡Vamos a hacer de tu espacio el mejor lugar para trabajar!

1-Escucha música

Ameniza tú tiempo de trabajo escuchando música que ayude a calmar tu mente y sacar lo mejor de ella. Escucha algo que te inspire, que te haga sentir algo o que te ponga en contexto con tu historia.

Verás cómo las ideas y los pensamientos empezarán a salir solos.

2- Enciende una barrita de incienso o una vela

Los aromas que desprenden te pueden ayudar a relajar y a abrir tu mente a las nuevas ideas. Además, el incienso puede tener un beneficio adicional: puede servir para contabilizar tu tiempo de escritura.

Cuando tenemos un límite que cumplir trabajamos mejor y la vela o el incienso te pueden indicar ese límite.

3-Dibuja

Sin importar tus habilidades artísticas, dibuja algo que no hayas sido capaz de sacar de tu cabeza, a alguno de tus personajes, un lugar de tu historia o la parte más importante de tu escena.

Cuando visualizas ese algo que necesitas escribir, será más fácil para ti describírselo a tus lectores.

4-Haz una lista de palabras

Puede ser de emociones, sinónimos de esas palabras que más usamos –como «dijo»-, o incluso una lista de colores y tonos.

¿Quién sabe cuándo las vas a necesitar?

Bono: lee algo que han escrito tus escritores favoritos o historias parecidas a la que estás escribiendo –pero en tu tiempo libre-. Léelo con ojo crítico: mira como desarrollan las escenas, los personajes o los diálogos.


Esperamos que este artículo te sirva para mejorar tu productividad cuando te sientas a escribir. Si te sirvió la información, alegra nuestro día con un ‘like’. No olvides seguirnos en redes sociales para tener más consejos de escritura y ayudas para escritores.

Si nos faltó algo, ayúdanos a completarlo. ¡Nos encanta escuchar tus anécdotas!

Imagen: HAMZA BUTT (vía flickr)
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